Quería un libro pequeño y fácil de leer, no quería una gran novela con muchas páginas, en casa estaba a medias leyendo otro libro y lo quería como complemento y buscando por las estanterías de la biblioteca me apareció este libro de Josep Pla, nacido en Palafrugell, Girona, 1897 en el seno de una familia de propietarios rurales y fallecido en Llofriu, Girona, 1981. Nacido , Pla estudió Derecho en Barcelona y se dedicó al periodismo. Al estallar la guerra civil, se trasladó a su casa de Llofriu y, más tarde, residió en París y Roma. Al terminar la guerra, regresó a España y comenzó a colaborar con la revista Destino. Josep Pla es uno de los escritores más importantes del siglo xx en lengua catalana. Cuando estaba en París en el año 1925, tenia veintiocho años, recibió en encargo de irse a Rusia unas semanas a escribir para el periódico La Publicitat.
En Rusia vivía un amigo suyo, Josep Nin y con esto le lograron convencer para que hiciera el viaje y los reportajes, el cual duro unas seis semanas, de Paría a Polonia y de allí a la frontera Rusa hasta Moscu y posteriormente a Leningrado.Son crónicas en las que va relatando como funcionaba Rusia en ese año 1925, un año después de la muerte de Lenin y que dentro del partido comunista ruso hubo luchas internas en el congreso del partido celebrado ese año 1925 Trotski, Zinóviev Kámenev y Stalin, El partido, los sindicatos, las elecciones, las cárceles. Lo interesante es que la visita fue guiada por Nin, un declarado comunista, además que, como normalmente sucede al visitas un país, las autoridades solamente enseñan lo mejor, lo peor lo esconden, con embargo, Josep Pla, como el dice, cuenta lo que ve, no tiene imaginación para inventar, con lo cual los relatos que aparecen en el libro, que son las crónicas que aparecieron en su día en el periódico La Publicitat, son reales, mostrando su punto de vista que unas veces son bondades y otras las miserias que había en esa época.
Me ha llamado la atención la visita a una cárcel y el propósito de encerrar a las personas delincuentes, comenta que las penas no eran muy elevadas, ya que la cárcel era para reinsertar las personas a la sociedad, por lo cual allí les enseñaban algún oficio necesario para el régimen comunista, operarios que en esa época hacían falta y luego a la calle, a trabajar, con esta filosofía no había escusa para mantener presos a las personas más de diez años.
También comenta en muchos de sus artículos, que todas esas teorías había que verlas dentro de unos años, y como se ha visto posteriormente, algunas cosas no han sido como habían sido planeadas.
De todas formas libro interesante.



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