Extraña mi relación con este libro, recuerdo tener que leerlo en la escuela, y digo tener ya que en la escuela casi nada es por diversión, todo obligación, y al ser obligación lo leí y ya está, justo para aprobar si preguntaban algo en el examen y ya está, no recuerdo si me gusto o si no. nada, pasó sin dejar huella.
Después de muchos años, apareció en casa otra vez el libro, resulta que a mi hijo también se lo hacían leer, en el había notas, y apuntes, por lo que parecía mi hijo puso más voluntad que yo en el libro o en sacar mejor nota, sin embargo al tenerlo otra vez en mis manos me intrigó y me propuse leerlo, era el libro de un premio Nobel, y... no pude, se me hizo pesado, farragoso, difícil, no lo se, pero lo tuve que dejar cuando llevaba unas cincuenta páginas, el libro volvió a cerrarse y estuvo guardado en la habitación de mi hijo unos cuantos años.
El autor Gabriel José de la Concordia García Márquez nacido en Aracata el 6 de marzo de 1927 y fallecido en ciudad de México el 17 de abril de 2014 fue un escritor y periodista colombiano. Reconocido principalmente por sus novelas y cuentos, también escribió narrativa de no ficción discursos, reportajes, críticas cinematográficas y memorias. Fue conocido como Gabo, y familiarmente y por sus amigos como Gabito. En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real se combinan en un mundo ricamente compuesto de imaginación, lo que refleja la vida y los conflictos de un continente.
En cuanto a la novela apareció en 1967 y es, la novela más leída y admirada de García Márquez, que fue definida por Mario Vargas Llosa como "el Amadís de América". La obra desarrolla la saga de una familia, los Buendía, que funda una aldea llamada Macondo en una región que los pantanos y la selva hacen inaccesible para el resto del mundo. José Arcadio Buendía y su prima hermana Úrsula Iguarán, casados a pesar de su parentesco, son los iniciadores de una estirpe condenada a cien años de pasiones, revoluciones y soledades, estirpe que finalmente reincide en el incesto y se extingue en un vástago con cola de cerdo.
La novela transcurre en el Macondo edénico de los tiempos de la fundación, las relaciones con el mundo exterior son escasas y anacrónicas (ciertas "innovaciones" europeas son introducidas por unos gitanos errabundos). Tras un periodo marcado por interminables guerras civiles, se instala en la población una compañía bananera que añade, a las calamidades naturales, la explotación y la opresión. Cabe leer sin duda la novela y su mítico Macondo como una alegoría del subdesarrollo y aislamiento de Hispanoamérica; pero es sobre todo una obra de prodigiosa imaginación y humor, que rompe con un concepto limitado de realismo para recuperar en las fuentes orales del mito y la leyenda sus motivos de inspiración. La novela rebosa de elementos mágicos y sorprendentes como la peste del insomnio, la subida al cielo de Remedios la Bella o la lluvia de flores amarillas que cae sobre el pueblo tras la muerte del fundador, José Arcadio Buendía.
Todos los hombres de la familia Buendía están resueltamente solos, rodeados por otros hombres de guerra o por mujeres que equilibran con sus corduras (o sus locuras) los excesos del mundo cotidiano. El destino de todos los habitantes de Macondo es el aislamiento. Sirve de emblema el coronel Aureliano Buendía, el primero de los Aurelianos (hay un Aureliano por generación: la repetición de los nombres, como la de los sucesos a lo largo de sus veinte capítulos no numerados, contribuyen a la sensación de que la vida es un fenómeno circular); el temido y temeroso héroe de las guerras civiles da instrucciones estrictas para que nadie, incluyendo su madre, pueda acercarse a él más de diez pies. "De Cien años de soledad se han escrito toneladas de papeles -dijo García Márquez-, pero nadie ha tocado el punto que a mí más me interesaba al escribir el libro, que es la idea de que la soledad es lo contrario de la solidaridad y que yo creo que es la esencia del libro."
Al cabo de unos años nos trasladamos de casa y con la mudanza volvió a aparecer el libro, con sus hojas que habían dejado de ser blancas, con las notas inamovibles que había dejado mi hijo, y lo empece por tercera vez, y ahora si, ahora, a mis cincuenta y tantos pude por fin disfrutar de la lectura de un libro maravilloso, donde aparecen verdades disfrazadas de cuentos y cuentos disfrazados de verdades, por fin pude terminarlo y al final se me hizo corto.
No he leído nada más de Gabriel García Márquez, aunque me he propuesto a mi mismo coger en la biblioteca alguno de sus libros y seguro terminarlo.




